Virgen de la Divina Pastora

La Patrona Celestial de Barquisimeto

El templo de Santa Rosa del Cerrito es el hogar sagrado de la Virgen de la Divina Pastora, patrona espiritual de Barquisimeto, que festeja su cumpleaños cada 14 de enero con una multitudinaria peregrinación que solo supera Guadalupe en Méjico y Fátima en Portugal

Virgen de la Divina Pastora, Patrona Espiritual de Barquisimeto | Portal de Turismo de Venezuela
Turismo Venezuela Adriana Boccalon Varios
Texto de: TurismoVenezuela.info Redactado por la Licenciada Adriana Boccalon
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La Patrona Celestial

Entre tantos hechos memorables apuntados en las crónicas de la advocación mariana, destaca la fervorosa veneración a la Virgen de la Divina Pastora de las Almas. Esta efeméride patrimonial tiene sus orígenes en un revelador episodio onírico de Fray Isidoro, monje capuchino que, en una madrugada del año 1703, soñó con una virgencita que pastoreaba su rebaño de ovejas sobre un verde pastizal, mientras un lobo malvado la acechaba desde su escondite en medio de los arbustos.

Rostro angelical. En su regazo, un niño pequeño. Larga túnica color púrpura, mantilla azul, sombrero acicalado y cayado pastoril. Ese era todo su atavío. Y así fue como Miguel Alonso de Tovar -pintor español de la escuela sevillana- recreó la estampa virginal sobre un lienzo que Fray Isidoro, a dos años de su premonitoria quimera, paseó por la Alameda de Hércules de Sevilla, el jardín más antiguo de Europa, durante la fiesta de cumpleaños de la Virgen María. Entonces, el sacerdote no sabía que este acto de Fe era el preludio de la veneración de la Divina Pastora, patrona celestial de la ciudad de Barquisimeto, en el estado Lara.

¿Veneración por Equivocación?

Los registros históricos no siempre son muy precisos. En todos se lee que los misioneros capuchinos entraron a tierras venezolanas por la costa oriental en 1650. Algunos ubican la llegada de la primera imagen de la Divina Pastora de Almas en 1720. Otros, sin embargo, documentan el inicio del culto en Nueva Segovia de Barquisimeto en el año 1740, gracias a una singular eventualidad que podría considerarse como el primer milagro de la Virgen de la Divina Pastora en la capital larense.

Se dice que el vicario de la iglesia de la Inmaculada Concepción quería una imagen de la Divina Pastora para su templo, mientras el párroco de la iglesia de Santa Rosa del Cerrito deseaba una talla de la Inmaculada Concepción para su altar. Los religiosos hicieron sendos encargos al mismo escultor, pero a la postre las órdenes llegaron alteradas. Se procuró hacer el cambio, pero el cajón que contenía la imagen de la Divina Pastora se puso tan pesado, que ni toda la fuerza del pueblo indígena pudo levantarlo del suelo. Así, la Inmaculada Concepción permanece en el templo que lleva su nombre, y la Virgen de la Divina Pastora se quedó para siempre en hogar sagrado donde se le venera desde entonces.

Milagros, Fe y Peregrinación

El terremoto del 26 de marzo de 1812 destruyó el templo de Santa Rosa del Cerrito, donde los fieles rendían culto a la Virgen de la Divina Pastora. Pero, milagrosamente intacta, entre sus ruinas se encontró la talla sagrada de la inspiración onírica de Fray Isidoro. Años más tarde, en 1855, una epidemia de cólera se empeñó en castigar a familias enteras en Barquisimeto. No había cura para sanar semejante mal. Solo la inmensa Fe del pueblo larense pudo contra aquella plaga mortal.

Cuenta la historia que los feligreses, desesperados, sacaron en procesión a la Virgen de la Divina Pastora implorando misericordia. Macario Yépez -párroco de la Iglesia de la Inmaculada Concepción- en medio de tan sentida ceremonia pública ofreció su vida pidiendo «¡Que sea yo la última víctima del cólera!». Aquel 14 de enero de 1856 comenzó a mermar la epidemia. Cien años más tarde, el 14 de enero de 1956, el Papa Pío XII autorizó la coronación canónica de la Divina Pastora. Merece destacar que, tal como lo imploró a la patrona de los barquisimetanos, el vicario Macario fue la última víctima de la epidemia de cólera. Los cronistas registran su muerte el 16 de junio de 1856.

Desde entonces la Virgen de la Divina Pastora peregrina cada 14 de enero. Sale de su templo y, desde allí, recorre más de siete kilómetros y medio hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto donde se celebra la tradicional Santa Misa. Acompañada de una multitud de feligreses que moldean una de las más significativas procesiones marianas, la imagen divina regresa a su hogar cada sábado de concilio, en vísperas del Domingo de Ramos de la Semana Santa. Durante tan emotiva celebración se escuchan a los fieles cantar el himno de la Divina Pastora. Este canto de alabanza con letra de Andrés Delgado y música de Simón Wohsiedler, fue interpretado por primera vez en la procesión mariana del 14 de enero de 1906.

Aunque los enigmáticos hechos del terremoto de 1812 y la peste del cólera de 1855 marcaron la historia de milagros de esta figura mariana, la devoción por la patrona de Barquisimeto se ha expandido a un sinfín de almas que, entre peticiones y muestras de gratitud infinita, mantienen renovado el Museo Arquidiocesano de la Divina Pastora. Ese espacio sagrado que se alza al lado del templo de Santa Rosa del Cerrito mantiene bajo custodia tanto los espléndidos trajes y los vistosos accesorios utilizados a lo largo de las décadas por la amada virgencita, como los más diversos objetos que apuntan letras de agradecimiento por los favores concedidos.

 

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