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Parranda de San Pedro

Es una festividad popular y religiosa que se celebra cada 29 de junio en las ciudades de Guarenas y Guatire

Esta colorida celebración tiene su origen en la época de La Colonia y en el 2013 fue proclamada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Parranda de San Pedro, Estado Miranda | Portal de Turismo de Venezuela
Turismo Venezuela José Flores Varios
Texto de: TurismoVenezuela.info Redactado por el Ingeniero José Flores
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Introducción

Es una festividad popular y religiosa que se celebra cada 29 de junio en las ciudades de Guarenas y Guatire, muy cercanas a Caracas. Esta colorida celebración tiene su origen en la época de La Colonia y en el 2013 fue proclamada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Su celebración consiste en unos parranderos que se visten con levita y pumpá (y se hacen acompañar por cuatro y maracas. La percusión se logra con unos pedazos de cuero amarrados a los pies. Además van acompañados por dos niños, vestidos de traje rojo y amarillo conocidos como "tucusitos". El personaje más representativo es “María Ignacia", un hombre vestido de mujer que carga una muñeca de trapo conocida como "Rosa Ignacia". Los tucusitos hacen las veces de sus otros dos hijos. Todos llevan la cara pintada de negro con betún o lo que ellos llaman "negro humo". Acompañan a este grupo el Abanderado, San Pedro, el Cargador, los Sampedreños Danzantes, La Diabla, el Sampedreñito y los Músicos-Cantores.

Orígenes de la festividad

Según la tradición oral, en la época colonial una esclava de nombre María Ignacia que vivía en algún lugar de Guatire o de Guarenas (en la época colonial esta zona se conocía como Cantón de Guarenas) tenía a su pequeña hija, de nombre Rosa Ignacia, que no curaba de una fiebre muy alta, por lo que le pidió a San Pedro que la curara y si lo hacía, ella le prometía salir a bailar y a cantarle todos los días 29 de junio. La niña sanó y en honor a aquella promesa salió a cumplir, haciéndose acompañar por otros esclavos en canto y baile por las calles.

Cuando María Ignacia murió, su marido decidió vestirse con sus ropas y salió a "parrandear" para cumplir aquella promesa. Lo acompañaban sus dos hijos varones, y los esclavos siguieron acompañando a pagar aquella promesa todos los 29 de junio. Es por ello que un hombre se viste como María Ignacia, con una muñeca en sus brazos y dos niños que siempre bailan cerca de ella, algunos dicen que son sus dos hijos, otros que simbolizan la unión entre los partidos políticos de la época: Liberales y Conservadores. La tradición ha continuado hasta nuestros días, gracias a la voluntad de los cultores.

En qué consiste la Parranda de San Pedro

La Parranda de San Pedro es una diversión popular de gran colorido en homenaje al Santo. Algunos opinan que el santo que se venera en un principio fue San Pedro Claver, otros que es San Pedro Apóstol. Lo cierto es que inicia el día anterior a la Parranda, pues en la noche del 28 de junio, víspera del día del santo, una serenata se canta y danza ante la puerta del templo de la localidad y luego se hace lo mismo en las casas; durante el recorrido se entonan coplas alusivas a los amigos y conocidos, concluyendo los cantos y danzas de esta comparsa a la medianoche de este día.

En la mañana del 29 de junio, se oficia en la iglesia una misa solemne en homenaje a San Pedro Apóstol, y se lleva la imagen del santo al recinto sagrado desde la casa de algún promesero donde estuvo reposando durante el año.

Esta parranda es una representación dramática cuyo escenario es cualquier calle de las poblaciones mirandinas (Guarenas y Guatire específicamente), en esta actúan los sampedreños. Muchas son las ironías, sátiras y sarcasmos que expresan en sus versificaciones los cantores del conjunto musical.

Otra de las particularidades de esta parranda consiste en el Encuentro de San Juan y San Pedro, que se realiza cerca del mediodía del 29 de junio. Las dos imágenes se encuentran en los alrededores de la Plaza Bolívar, los cargadores de las imágenes las inclinan levemente al mismo tiempo que se las intercambian. Tambores, cuatros y cantos acompañan este acto de alegría y euforia colectiva porque se ha producido este singular y tradicional encuentro de los dos santos. Al terminar el acto, cada congregación se dispersa por sitios diferentes para continuar el recorrido con su respectivo santo hasta el atardecer.

 

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